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Petroglifos

La comarca hurdana fue habitada desde la época neolítica, y en concreto en la Edad de Bronce Fina y del Hiero, como lo atestiguan numerosos utensilios encontrados en cuevas al abrigo de estas serranías, donde no faltan interesantes pinturas rupestres y, sobre todo, una amplia y bella variedad de grabados en roca o petroglifos; estos existen en gran número y aún hoy en día se siguen encontrando a los largo y ancho de la comarca.

El conjunto de los grabados hurdanos constituyen una excepcional documento sobre las creencias religiosas del hombre prehistórico. Todos los petroglifos citados se encuentra sobre afloramientos rocosos de naturaleza pizarrosa, cerca de los nacimientos de los ríos, o bien en pasos de montañas; por lo general a la vera de antiguos caminos. Las diversas representaciones que aparecen en tales petroglifos son, en muchos casos, de carácter cosmocológico, cuando no relacionadas con los ciclos vitales; aun cuando algún autor haya hablado de significaciones de carácter militar, en determinados conjuntos simbólicos.

En el municipio de Pinofranqueado localizamos los siguiente petroglifos: el de La Peña del Molde, en la alquería de Mesegal; el Petroglifo de las Erías, en la alquería del mismo nombre; el Tesito de Los Cuchillos, en la alquería de Castillo; y por último los petroglifos de El Riscal y Las Herraduras en Sauceda, junto con el de Pimpollosa II y III recientemente descubierto.

Peña del Molde

Se encuentra en la zona conocida como "Castillo de Muñina", dentro del término de Mesegal, en medio del cortafuegos que coincide con el límite entre los municipios de Caminomorisco y Pinofranqueado, por lo que corre grave peligro de ser destruido por las grandes máquinas que limpian el cortafuegos, las cuales al menos en dos ocasiones lo han tapado por competo.

En él se pueden apreciar varias marcas de pies, algunos motivos rectangulares y triangulares, cuchillos, tijeras, y dos grandes cruciformes, uno de los cuales, dispuesto en el centro de la roca parece estar apoyado sobre una peana semicircular, lo que le da cierto aspecto de antropomorfo (figura humana).

La técnica utilizada en los dos cruciformes es el picoteado ancho y profundo de sección en U, mientras que el resto de las figuras están realizadas en su mayoría mediante incisión, somera en muchos casos, algo más profunda en otros en los que además se ha resaltado el surco a toda la figura con un ligero picoteado.

Petroglifo de Las Erías

Esta situado al mismo borde del Camino de Castilla, a unos tres cuartos de hora de marcha desde la alquería de Las Erías, a cierta altura sobre la margen derecha del Arroyo de los Corrales.

En este petroglifo no resulta fácil individualizar motivos, al estar formado todo él por largas líneas de trazado irregular que se entrecruzan, pediéndose señalar algunos círculo, rectángulo, zigzag y un gran motivo bitriangular de entra la maraña de línea que lo conforman.
Aislado en el extremo izquierdo del conjunto hay que resaltar la posible representación de un carro, compuesto por dos ruedas de cuatro radios alos lados de una zona picoteada de forma irregular (posible caja del carro) que se prolonga en un trazo lineal, interpretable como la vara del carro.
Ha sido realizado todo él con técnica de picoteado, que produce un ancho surco en U poco profundo.

El Tesito de los Cuchillos

También conocido como "Las pisás de los moros", se localiza en el término de Castillo, al pie del viejo camino de esta localidad a Las Erías ya la mitad de su recorrido, sobre la margen izquierda del arroyo de la Zambrana en la inmediaciones de su confluencia en el río Esperabán.

En este petroglifo, uno de los más importantes de la comarca, se pueden apreciar gran cantidad de podomorfos, o pisadas, realizados en unos casos con técnicas de incisión en V, en otro mediante picoteado, mientras que en un tercer grupo se han combinado ambas técnicas, repasando por abrasión los surcos realizados con anterioridad con picoteado.
El resto de los motivos son algunos esteliformes radiados, un arco, una hoz, y un buen número de armas, en su mayoría espadas, a la que se asocia una inscripción latina, en la que se puede leer [A]RMA MEA CABE, esto es "Guardate de mis armas" o "Teme mis armas", mientras que una traducción alternativa sería "Protege mis armas".
Tanto la inscripción latina como las espadas son de un gran interés, ya que estas, por su forma, pueden considerarse también como espadas romanas, y conjuntamente que proporciona una fecha no anterior al siglo I de nuestra era para esto elementos.

El Riscal

Se encuentra dentro del término de Suceda, sobre el margen izquierda del Arroyo de las "Hereais", próximo a su cabecera y a media altura dela ladera, por encima de la pista que da acceso a los cultivos de olivos existentes en la zona y al borde de una vereda hoy en desuso.
En la superficie de esta roca, de reducidas dimensiones, se pueden apreciar varios trazos rectos, realizado mediante incisión de surco en V, que se entrecruzan formado motivos rectangulares o triangulares También aparecen otra serie de motivos realizado mediante picoteado y surco en U, de los que destacan dos herraduras, a las que acompañan varias alineaciones de picoteados discontinuos de menor tamaño, un par de motivos con aspecto de letras pero de difícil interpretación, y por último una figura en forma de cruz con los extremos doblados a modo de cayado, pero que en este caso está realizada con un picoteado puntiforme, mientras que en el resto de los motivos se realizó mediante un instrumento de filo estrecho pero lineal.
También se aprecia un corto número de pequeñas cazoletas realizadas por abrasión.

Las Herraduras

Esta localizado a bastante altura sobre la margen izquierda del arroyo "Las Hereais", a uno o dos kilómetros al nornoroeste de Sauceda en línea recta, sobre un resalte de rocas bien visible, que queda a la derecha de la pista que lleva hasta la cabecera del arroyo, y al pie también de la vieja vereda que seguía esta misma dirección.
Su contenido se distribuye entre varios lisos contiguos de la roca, en los que se puede reconocer múltiples representaciones de herraduras, junto con algún trazo más ángulos y un motivo que puede interpretarse como una figura humana con los brazos y piernas extendidos en cruz, un amplio círculo para la cabeza, y el tronco prolongándose ampliamente en el falo.
Todo este conjunto esta realizado mediante un picoteado que produce un amplio surco en U, no muy profundo, para lo que han utilizado un instrumento de filo estrecho pero lineal.

Pimpollosa II y III

Para llegar a esto petroglifos, situados en la alquería de Sauceda, se toma la pista forestal que sale del puente del río de Sauceda y sube a la portilla del Nebral de Arriba, donde se bifurca en dos ramales. Se toma primero el de la derecha, para después seguir, unos 50 o 60 metros más arriba, por el desvío de la izquierda, que conduce a la Sereai. Siguiendo la misma pista forestal un por de km, se toma aun desvío a la izquierda, en dirección descendente, y una vez pasado el primer regato, no encontramos con el primer doble panel de Pimpollosa II, amplio y liso, a unos 100 metros por encima del camino forestal. Siguiendo 200 o 300 metros por la misma pista llegamos a otro regato que sirve de linde al olivar. Justo antes del olivar y por encima de la pista, como a 50 metros, se halla el otro panel, el de Pimpollosa III.
El primer petroglifo, Pimpollosa II, consta de dos paneles separados por un pequeño resalte de la pizarra en su zona central. En el de la parte sur, aparece un entramado de caminos trazados a base de pequeñas cazoletas, realizados mediante la técnica del piqueteado, que conducen a unos trazados o retículas rectangulares incisas, que podrían interpretarse como huertos o terrenos; así como un entramado de incisiones en surco, algunas de las cuales aprovechan los surcos naturales de la pizarra, pudiendo apreciarse algunas figuras antropomorfas de rasgos femeninos, enlazadas entre sí como las piezas de un puzzle.
En el de la parte norte, aparecen un riqueza inusual de motivos, que no se da en ningún otro petroglifo de la comarca. Destacan dos círculos concéntricos unidos por una docena de radios, realizados por incisión de surcos en V, lo que hace pensar que se trata de un reloj de sol más que de una rueda, único entre las inculturas rupestres de Las Hurdes; el trazado de unas líneas incisas que coinciden,a grandes rasgos, con los arroyos y regatos circundantes; varias retículas rectangulares incisas y grandes, con divisiones de forma de paralelogramos que parecen los planos de la división de los terrenos entre miembros de alguna tribu o quizás los planos de alguna vivienda; una herradura realizada por piqueteado que parece a medio terminar; dos escaleriformes incisos, entre los cuales aparecen otra serie de trazo en forma de pequeños e irregulares cuadriláteros, así como una inscripción con caracteres alfabéticos; más trazados de caminos a base de diminutas cazoletas y unos pequeños signos incisos que parecen trazados alfabéticos de letras, quizá alguna inscripción en caracteres celtibéricos autóctonos (vetones o cempsos); y lo que es más sorprendente e inusual, unos seis renglones claramente definidos en raros caracteres alfabéticos, algunos de los cuales muestran un más que evidente parecido con inscripciones alfabéticas líbico-bereberes.
El segundo petroglifo o Pimpollosa III aparece en la superficie lisa de unos canchos erizados. Aparece un único reticulado de trazos realizados por medio de la técnica de incisión de surco en V o repasado mediante un objeto punzante, que a veces aprovecha las grietas naturales del superficie de la roca. Pueden distinguirse una especie de guerreo y algunas flechas entre los trazos, armas usadas a partir de la incrusión de los celtas. Quizá dentro del trazado aparezca solapada la representación esquemática de algún guerrero o antropomorfo.

Nota: Fotografías cedidas por el Centro de Documentación de Las Hurdes.
Los datos de los petroglifos de Pimpollosa II y III han sido extraídos del artículo publicado por José Luis Sánchez Martín en la revista Alcántara con el título "Descubrimiento de nuevos petroglifos en Sauceda de Pinofranqueado (Hurdes): Paneles de Pimpollosa II y Pimpollosa III"

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